sábado, 12 de noviembre de 2016

CDVICTORIA:ASESINAN A SRA CUANDO LE ROBABAN SU CARRO

NOTA DEL BLOG: ES TAN COTIDIANO UN ROBO DE CARRO CON VIOLENCIA Y ASESINATO QUE LA GENTE DICE ...-AHH SÌ OÌ ALGO DE ESO AYER-   ¡YA SE ACOSTUMBRARON A LA VIOLENCIA!
 -SABIA CALLE DICE: QUE ESTO DEBE PARAR O SE  REACTIVARAN  LOS VIGILANTES  COMO EN EL 2010-  (EN ESA EPOCA APARECIAN EJECUTADOS NARQUETES DE LOS 2 CARTELES -CON UN SOLO TIRO EN LA NUCA SIN MENSAJE  NI NADA- ELLOS PENSABAN QUE HABIAN SIDO SUS CONTRAS -ENTRE ESOS VIGILANTES HABIA GENTE "DECENTE" DEL NARCO  -QUE LO UNICO QUE QUERIAN  ERA SOLO VENDER SU DROGA SIN EXTORSIONES ,SECUESTROS Y DEMAS ILICITOS ) ...VEREMOS QUE PASA    
 
EN EL CASO DE ABAJO 2 NIÑOS QUEDAN HUERFANOS -PORQUE A UNOS IMBECILES PANDILLERO LES DIJERON CONSIGAN UN COCHE PARA PROBAR QUE VALEN Y ESTAN ADENTRO   -ES LA PRUEBA QUE PONEN A ALGUNOS PARA ENTRAR CON LOS ZETAS 
EN CDVICTORIA ¡NADA SE HACE SI NO TRAES PERMISO DE ELLOS-
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FUENTE: Expreso

Un asalto cobró la vida de Diana

Una joven mujer, madre de dos hijos perdió la vida cuando se resistió al robo de su auto y fue golpeada con una llave Stilson que le fracturó la cabeza; sus vecinos la recuerdan con...
/ 12 de noviembre, 2016 / Itzchel Moreno Maldonado
CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Diana era una joven jefa de familia que se reunía con sus vecinas a hacer oración en la colonia Ignacio Zaragoza.
Asistía a los comercios de su barrio a realizar sus compras, y todos la reconocían por su trato amable.
El miércoles 9 la gente la despidió en el panteón municipal, donde quedó sepultada. Había perdido la vida por los golpes que recibió en la cabeza al robarle su automóvil.
Diana es una de las 1 mil 119 víctimas de robo de vehículo con violencia ocurrida en Tamaulipas, de acuerdo con las estadísticas de enero a septiembre de este año del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En los negocios de la capital, los resultados también están en rojo. La Canaco reporta de 6 a 8 robos mensuales a comercios con uso de violencia, incluso fatales, como el del propietario de una refaccionaría el lunes pasado.
En el caso de Diana, algunos vecinos se indignaron por el ataque y publicaron mensajes en  redes sociales. Sin embargo, la estigmatización que se genera alrededor de un hecho violento  provoca que la sociedad se vuelva insensible a estas tragedias.
Al morir, Diana dejó huérfanos a dos niños, pero su orfandad se volvió total, ya que seis años antes había fallecido el padre. Ahora la colonia Ignacio Zaragoza está de luto.
“Yo si me molesté por lo que le hicieron. Era una señora muy trabajadora, la veíamos salir y llegar por la tarde, consentía a sus niños. A ellos les gustaban los hot dog que vendían en la esquina y siempre por la noche ahí estaba haciendo el pedido para sus niños. Los niños se veían siempre contentos”, dice un joven que hablaba con ella de manera casual mientras coincidían en los establecimientos comerciales de la colonia.
Una noche antes del fatal incidente se había celebrado Halloween, los vecinos dicen que había muchas personas en la calle acompañando a los niños o celebrando reuniones.
La noche del 30 de octubre, Diana escuchó ruidos en su casa, así se lo comentó a otros conocidos, pero nadie tomó precauciones mayores. Eran sólo ruidos.
A la mañana siguiente, el 1 de noviembre, robaron su auto y la golpearon en la cabeza con una llave Stilson, incluso su hijo mayor, de 12 años, también recibió golpes.
Debido a las fracturas en el cráneo, Diana no sobrevivió, a pesar de la resistencia que mostró en el Hospital General de Victoria.
“Ella siempre vivió en esta colonia. Aquí hay amigas de ella que la conocían desde que estaba en Secundaria. Su familia, sus hermanas no estaban aquí. Era mujer amable, de apariencia jovial, y buena reputación”.
La describen como ex trabajadora de una empresa de Transportes Foráneos.
“Ella era licenciada, estaba preparada”, dice otra mujer, al intentar argumentar que Diana era alguien que poseía estudios universitarios, algo que le hacía diferente.
La mañana en que Diana intentó defenderse de los criminales, nadie escuchó sus gritos.
“Mi mamá estaba barriendo aquí el frente de la  casa, hasta que otra señora le preguntó qué había pasado en casa de Diana y mi mamá corrió para ir a ver, así nos dimos cuenta, pero ya había policías”.
Los vecinos le acompañaron hace siete años cuando falleció Jorge, su marido.
Ahora saben que  los dos pequeños de Diana están bien. Se han mudado a la casa de sus tíos. El mayor se recupera de sus lesiones. Pero hay cicatrices en su alma que son imborrables.
“Los niños están bien a ellos no les falta nada”, dice otra vecina… luego reflexiona por instantes… “Bueno les falta su mamá”…



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